El 250% del Producto Interior Bruto del país, o lo que es lo mismo 2’7 billones de euros es la cifra a la que asciende la deuda del conjunto de España, entre administración, empresas y familias, tres veces más que hace sólo seis años, en 2003. De ahí que el déficit público podría acabar el año cercano al 12%.
Las más frágiles, las familias tiene una deuda un 43% más alta que en 2003, y que asciende a casi 905.000 millones de euros, principalmente por las hipotecas o los préstamos para reformar la casa. Pese a que el euribor está en el nivel más bajo jamás estipulado, el Banco Central Europeo tendrá que subirlo tarde o temprano y previsiblemente serán más las familias que sufran para llegar a fin de mes, al tener que pagar unas cuotas por la compra de su hogar que difícilmente pueden afrontar.
Pero también las empresas, capitaneadas por las constructoras y afines y las inmobiliarias deben la friolera de 1’3 billones de euros, ya que el crash del sector inmobiliario ha arrastrado a toda la industria auxiliar y la falta de liquidez de las familias a que se reduzca el consumo y por tanto las empresas han visto minguar sus beneficios, reducir sus márgenes de ganancias y tener pocas posibilidades de acceso a la financiación por parte de las entidades bancarias.
Y es que las operaciones inmobiliarias suponen una deuda de un billón de euros de los que el 60% corresponde a las familias. Por su parte las operaciones inmobiliarias impagas de las empresas ascienden a unos 470.000 millones de euros, un 47% más que hace seis años.
Y desde luego tampoco se libra
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