La crisis ha llegado a todos los hogares, también a los de la cómoda clase media española en la que no falta de comer pero ya cuesta llegar a fin de mes. Los gerentes de las grandes cadenas de distribución de descuento, supermercados como Dia o Lidl, han visto como cada vez más estos clientes, antes habituales de otros establecimientos se convierten en más fieles a su enseña, lo que desatado un a encarnizada guerra de precios para hacerse con tan jugoso target.
Dia es de capital mayoritariamente español bajo el ala protectora del gigante galo Carrefour y dobla a Lidl en ventas, pero la cadena alemana crece a pasos agigantados mientras el primero se mantiene. Y la estrategia de ambos es la misma, precios cada vez más bajos, con un claro beneficiado, el cliente. La clase media, habitual de otro tipo de establecimientos como supermercados más locales o grandes superficies se han ido introduciendo entre los lineales de los supermercados descuento por dos motivos, el primero, por curiosidad, y el segundo por ahorrar unos euros a fin de mes. La ganancia sin duda está en que una vez la crisis haya remitido, estos clientes sigan siendo fieles a la enseña.
Y el momento de convencerlos es ahora. Y aunque la estrategia es la misma, las diferencias entre ambos son grandes ya que Dia dispone de un surtido mucho más amplio que Lidl que apuesta por un formato más del almacén que de tienda, al contrario que Dia e importa la mayoría de sus productos de Alemania, con unos precio un tercio más baratos que un productos de similares características en un supermercado convencional. Pese a que cada día gana adeptos, los españoles siguen confiando más en Dia para sus compras, pero los próximos meses serán decisivos en la batalla de precios que han iniciado.
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