La excelente calidad de los vinos gallegos y su continuo reconocimiento a nivel internacional en catas y seminarios o sus nombramientos en prestigiosas publicaciones como la guía Parker, han provocado una revolución en el sector vitivinícola, que entiende que además de crear vinos, se puede ampliar el negocio ofreciendo una amplia y variada oferta turística donde el vino sea el protagonista.
Muchos turistas se acercan ya a Galicia en busca de los sabores de los vinos de las distintas denominaciones de origen, pero el creciente interés que muestran muchos visitantes en torno a la viticultura, la enología y a la historia del vino en general, ha desembocado la aparición de un nuevo modelo turístico. Para ello se están realizando esfuerzos para ofrecer a estos ciudadanos del mundo algo más que un buen vino a saborear, y prueba de ello es la infraestructura, que desde hace algunos años, se viene implantando para complementar la ‘cultura del vino’. Además de los propios viñedos y las bodegas, la gastronomía, los de museos del vino, y alojamientos – algunos con servicios como tratamientos de vinoterapia- creados exclusivamente para aquellos que quieren disfrutar del vino plenamente, parecen estar desarrollando un incipiente negocio que tiene ya una cifra importante de adeptos: el enoturismo. Con esta iniciativa se pretende desarrollar un producto turístico diferenciador que diversifique la tradicional oferta turística de masas.
Para hacer de este tipo de turismo un negocio fructífero, es necesario el apoyo de los distintos sectores que intervienen en la industria del vino. La idea de llevar a cabo un turismo dedicado al disfrute del vino implica la colaboración de todos para unificar criterios y realizar acciones conjuntas que den a luz un enoturismo que ofrezca todo tipo de atractivos, pero siempre con la calidad por delante.
Otras empresas han sabido entender que para seguir teniendo éxito y diferenciarse de otros vinos o marcas, es necesario ofrecer algo nuevo y atractivo. El Pazo de Señoráns o Condes de Albarei, han sido algunas de ellas. Con la adquisición del singular Pazo de Baión, esta bodega de la denominación de origen Rías Baixas desarrollará un proyecto enoturístico que incluirá, además de una bodega con un vino de alta gama, un hotel enoturístico, rutas por los viñedos y distintos actividades como catas o seminarios. Otro soporte importante para la consecución de este tipo de turismo son los muesos etnográficos o los museos del vino, pues es en ellos donde se puede conocer en profundidad las raíces de esta tradición vinícola.
Investigación
El negocio del vino mueve masas y millones, de ahí que sea casi imprescindible continuar investigando e innovando. Y junto a la actividad enoturística, se están llevando a cabo proyectos gestados en Galicia, como la creación del primer vino albariño de hielo en el que trabaja la enóloga de la bodega Mar de Frades, Paula Fandiño. Otro interesante proyecto es la crianza de vino albariño – hecho con uvas de cepas de hace más de setenta años de la localidad arousana de Meaño- a diecinueve metros de profundidad en jaulas dentro de cuevas hechas en
Para llevar a cabo un proyecto dinámico y genuino, tanto bodegueros como los demás agentes implicados en la industria del vino creen necesaria un plan de excelencia y de promoción para cada una de las denominaciones de origen gallegas. Las menciones en
Vinos de oro
Que los vinos gallegos son reconocidos ya en muchos lugares del mundo ya no es una novedad, y las cifras lo demuestran. Las bodegas inscritas a las cinco denominaciones de origen de Galicia (Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra, Valedoras y Monterrei) obtuvieron una facturación durante el año 2008 de más de 142 millones de euros. Una cantidad superior a las facturaciones de los años 2006 y 2005, lo que demuestra la creciente demanda de los vinos gallegos tanto dentro como fuera del país. Los más de 140 millones de euros que se facturaron durante el 2008 corresponden a los treinta y dos millones de litros de vino que elaboraron todas las bodegas pertenecientes a las denominaciones de origen gallegas.
De las cinco denominaciones, Rías Baixas fue la que generó mayor facturación, con más de quince millones de litros valorados en setenta y cinco millones de euros. Ribeiro y Valedorras la siguen con más de nueve millones de litros con una facturación de veintiocho millones de euros y tres millones de litros y quince millones de euros respectivamente. En puestos más discretos se encuentran Ribeira Sacra y Monterrei con tres millones de litros que facturaron más de catorce millones de euros y
En cuanto a las exportaciones de vino español, éstas se colocaron en el segundo puesto. Aunque el consumo mundial se vio afectado por la crisis económica, el 2008 se cerró con buenas noticias para el sector vinícola español, según datos de
El aumento de las ventas desencadenó que España relegase a Francia en el ránking de países que más exporta. Aunque Francia sigue siendo el primer país exportador de vino en cuanto a valor, según
Las cifras, la creciente aparición de un nuevo turismo dedicado al vino y la gran cantidad de eventos –como
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