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Actualizada a las 11:34 - 02/09/2010
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La responsabilidad social de la empresa familiar española

  • 22 de enero de 2010
  • 10:56
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Si hace poco el Instituto de la Empresa Familiar hacía hincapié en que las empresas que han pasado de generación en generación son mas longevas gracias a la unidad familiar y a la adaptación a una filosofía de trabajo propia entre directivos y empleados, ahora el IEF pone de relieve los valores tradicionales de estas empresas, imprescindibles para que la economía española se regenere de manera sostenible y reforzada.

 

El reciente informe publicado por el IEF, La Responsabilidad y Sostenibilidad de la Gran Empresa Familiar Española’, insiste en que la crisis actual no es sólo económica, sino también de valores, es por ello que incide en la importancia de su recuperación, siempre basados en el esfuerzo personal, la transparencia empresarial, la austeridad, la capacidad de sacrificio, la calidad y en el hecho de asumir riesgos, siempre que no se rinda a la especulación. Según el IEF, los valores tradicionales reportan beneficios más allá de lo económico. Desde hace generaciones este tipo de valores eran los pilares de las empresas familiares, algo que todas, hoy en día, deberían aplicar, ya que en su conjunto contribuyen a una gestión eficaz y ética del negocio. Y es por esta razón que deben urgentemente recuperarse para comenzar el camino hacia un crecimiento sostenible de la empresa y por ende, de la economía y la sociedad en general. Estos valores, aunque propios de empresas familiares tienen pues un carácter universal.

 

A pesar de la crisis financiera que ha ahogado a muchas empresas, el informe del IEF demuestra que las sagas familiares han sabido mantenerse a flote, al menos las participantes en este estudio. Y eso ha sido gracias a los valores que presiden los lemas de estas empresas y su espíritu emprendedor. En este sentido, el Instituto de Empresa Familiar insiste en la importancia de la implantación de sistemas de responsabilidad y sostenibilidad en las empresas porque siempre, dice, reportan éxitos.

 

Ética y Reputación

Si no todas, casi todas las empresas de carácter u origen familiar comienzan su andadura esperando perdurar en el tiempo, lo que se suele denominar una vocación a largo plazo, lo que influye de manera determinante en el éxito de las políticas de responsabilidad y sostenibilidad de la empresa. La trasparencia, austeridad y capacidad de sacrificio son valores primordiales, conceptos de los que carecen la mayoría de las empresas grandes o convencionales. Estos conceptos van más allá de lograr un ingreso económico, sino que está directamente relacionado con la ética, otro concepto al que hay que darle la importancia que se merece, pues está intrínsecamente relacionada con la reputación de la empresa y como consecuencia, del apellido de la familia. Algo que las empresas familiares cuidan con mucho esmero y que consideran parte de su ‘código genético’, según el IEF.

 

La gran mayoría de las empresas –un 74%- analizadas declaran tener códigos éticos que establecen las reglas que uniforman la seguridad en el entorno laboral, garantizan la igualdad y algo muy importante, la confidencialidad; aspectos que favorecen la conciliación evitando así las conductas abusivas o corruptas. De hecho, empresas líderes están empleando sus principios y valores para una comunicación efectiva interna y externamente. Así, un 90% de las empresas encuestadas afirma que incluye dichos valores en los códigos de su empresa. Y dentro de esos códigos, destaca el de la calidad de productos y servicios (90% de las empresas lo incluye), medioambiente (86%), seguridad laboral (90%), igualdad (79%) y acoso laboral y sexual (66%). Sin embargo, es curioso que los códigos éticos de las empresas nazcan de su realidad interna, casi de manera natural, mientras que los de las grandes empresas surgen de una necesidad, centrados en la mayoría de los casos a evitar conflictos o problemas internos.

  

Gestión de personas

Este mismo informe hace especial mención al empleado, al que no se debe tratar o considerar como una simple herramienta de trabajo, sino respetarlo a él y, como no, al trabajo que desempeña. El estudio resalta el vínculo afectivo entre empresario y personal, que influye positivamente a la hora de retener el talento. En este sentido, para que el liderazgo de la empresa perdure en el tiempo, es necesaria una eficaz gestión de las personas. Este liderazgo está estrechamente relacionado con la estabilidad de la empresa, la política salarial justa y el trabajo en equipo. En épocas de crisis, la lealtad entre empleado y empresario y viceversa es un valor esencial, sobre todo en épocas de crisis.

 

Las empresas familiares valoran además de una relación casi personal con el trabajador, la formación profesional de éste. Consideran que es un concepto primordial que motiva al empleado y que fomenta, más si cabe, el compromiso hacia la empresa. Así, el 76% de las empresas afirma tener sistemas de sugerencias para la participación y colaboración activa de los empleados. Por otro lado, el 100% de las empresas familiares encuestadas para la elaboración de este informe admiten tener planes de formación para sus trabajadores. Así, el 82% tienen en mente planes de carrera para los directivos; el 88% para cargos intermedios y el 55% para los obreros u operarios.

 

Pero no todo es positivo. Según este informe, las empresas familiares que gozan de un carácter más informal dentro de su entorno laboral, necesitan mejorar la estructura y la estrategia corporativa. De este modo, deberían considerar una reforma de los procedimientos de medición. En este sentido, sólo el 15% de las empresas familiares encuestadas cree que tiene un sistema efectivo de indicadores, frente al 56% de las grandes empresas españolas.

 

Recomendaciones

Para ello, el informe propone una serie de recomendaciones. Lo primero es llevar a cabo un diagnóstico de los valores y estrategias corporativas así como revisar la misión de la empresa y sus valores organizativos, así como establecer códigos éticos y mejorar la capacidad autocrítica de los administradores y empleados.

 

Por otro lado hay que certificar la unificación de la RSE con la estrategia empresarial –ya que sólo el 35% de las empresas familiares considera que integra la RSE en su estrategia- e instaurar comités de RSE en el desarrollo de los productos y servicios, pues únicamente el 30% de ellas ha creado uno. El IEF cree esencial constituir o establecer unos objetivos de mejora, ente ellos integrar la responsabilidad y sostenibilidad empresarial en el cuadro de mando directivo. En la actualidad, sólo la mitad –el 53%- de las empresas familiares ha constituido un cargo responsable de la RSE, que en la mayoría de los casos –el 83%- depende de forma directa de la dirección general de la empresa.

 

Y por último, pero no menos importante, optimizar la transparencia tanto en la comunicación interna como externa de la organización empresarial familiar, y para ello es primordial la publicación de memorias anuales de responsabilidad social y sostenibilidad corporativa, pues sólo el 33% lo hace.

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