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Ojo con la luz

  • 13 de julio de 2008
  • 17:27
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¿Qué es lo primero que hace cuando llega a su empresa cada mañana? Seguro que ha respondido ‘encender la luz’, y con razón. Si no lo ha hecho, sepa que la luz natural no es, la mayor parte de las veces, suficiente para desarrollar cómodamente las tareas laborales normales durante ocho horas diarias.

La luz natural no es conveniente como única fuente luminosa debido a las fuertes variaciones que presenta a lo largo de una jornada aunque, por su parte, las oficinas en las que sólo se trabaja con luz artificial provocan un gran número de problemas oculares como la vista cansada. Así con todo, lo recomendable es ubicar los puntos de luz correctamente para aprovechar al máximo los rayos del sol y ahorrar energía, sin comprometer la salud de nuestros ojos. 

 

La ubicación

El material de la mesa de trabajo influye directamente en la calidad de visión y ha de tenerse muy en cuenta ya que las superficies brillantes provocan el rebote de la luz que emiten las luminarias. La mesa, más si está equipada con ordenador, no debe colocarse ni de frente ni de espalda a la ventana, y las pantallas deben situarse en la zona más alejada posible de éstas para evitar someter al ojo a constantes cambios de claridad. Para controlar la luz natural, las ventanas han de contar con persianas de láminas, preferiblemente exteriores, ya que aíslan mejor. En caso de que haya cortinas o estores, éstos han de ser de tejido tupido y colores lisos y suaves.

 

Las luminarias

La iluminación artificial ha de colocarse preferiblemente en paralelo a las líneas de las ventanas, para evitar reflejos. Lo más conveniente es la iluminación difusa, que provenga de grandes fuentes de luz, que proyecten una luminiscencia débil en todas las direcciones. Por otra parte, deben evitarse en la medida de lo posible las lámparas de sobremesa para evitar los tan incómodos deslumbramientos.

El tipo de alumbrado más habitual en comercios y oficinas son los tubos fluorescentes, aunque en el segundo caso deberán ir provistos de láminas o rejillas para minimizar el impacto de luz en la pantalla. En ambos casos el color recomendado es el blanco neutro o blanco caliente, que crea un ambiente agradable y aumenta el confort visual, tanto más necesario cuanto más tiempo se pasa en la oficina. Pequeños detalles que pueden hacer que, en el trabajo, lo veamos todo mucho más claro.

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