El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, o SMSL, es la muerte repentina de un niño sano menor de un año del que después de una completa investigación del su caso no se han hallado evidencias que expliquen el motivo, ni a través de la autopsia, ni del historial familiar ni del escenario en que haya sucedido el óbito. Es además un gran desconocido porque no se conoce nada acerca de sus posibles causas, pero ahora un grupo de investigadores ha encontrado una relación entre un déficit en el nivel de serotonina del niño y sus posibilidades de sufrir una muerte súbita.
La neuropatóloga Ana Kinney, de
Para llegar a esta conclusión se hizo un estudio de los niveles de serotonina de 35 niños sanos fallecidos por muerte súbita y 10 fallecidos enfermedades conocidas o diagnosticadas, y los primeros tenían un 26% menos de ese transmisor que los segundos, así como un 22% de enzimas fabricantes de éste también menos. Después de realizar un estudio con una muestra mayor de sujetos, y si se vuelven a confirmar estas estadísticas, se podría identificar a aquellos pequeños que se encuentran en peligro de fallecer a causa de SMSL y diseñar estrategias adecuadas para evitarlo.
Riesgos y recomendaciones
Mientras tanto, los médicos siguen alertando de los factores de riesgo conocidos hasta el momento y que después de la insistencia de los pediatras han logrado bajar la mortalidad de dos casos por cada mil nacidos a 0’5 casos por mil. Es más frecuente entre los dos y los cuatro meses de vida y más en invierno, y entre los factores de riesgo están poner al niño a dormir boca abajo, sobre una superficie blanda, el tabaquismo materno en el embarazo, el exceso de calor, y el bajo peso al nacer así como ser prematuro. Por ello, lo recomendable es poner al niño a dormir boca arriba durante los seis primeros meses o de lado con el brazo adelantado para que no se de la vuelta; colocarlo boca debajo de vez en cuando pero siempre cuando haya alguien vigilando y que esté totalmente despierto; ponerlo a dormir sobre una base semirrígida y no cojines o sofás y no rodearle de materiales blandos como los peluches, así como fijar bien la ropa de la cama para que no ésta no quede libre y llegue a la cara del niño; no abrigarlos en exceso, y mantener la habitación a unos 20 grados centígrados.
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