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Actualizada a las 09:50 - 09/09/2010
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Constancia y optimismo para hacer frente a los fracasos

  • 18 de noviembre de 2009
  • 15:45
  • 2 comentarios
 

Tropezar y caer para madurar y aprender de los errores es la frase repetida por psicoterapeutas que inciden en que aceptar el fracaso y levantarse ante él, es indispensable para afrontar los problemas. El ritmo de vida, la competitividad y la crisis son factores que hacen mella en la sociedad ensalzando a los ganadores y desesperanzando a los perdedores. El fracaso y el no cumplir las expectativas pueden llevar a la depresión de quien lo experimente si no saca fuerza de voluntad y valor para hacer frente a aquello en lo que ha conseguido buenos resultados.

 

La frustración y el fracaso, al igual que la alegría y la felicidad, son sensaciones por las que el ser humano pasa en algún momento de su vida; aunque las positivas parecen desvanecerse muy pronto, las decepciones se asientan en la cabeza de quienes las padecen y pueden producir efectos indeseados sobre su trabajo, relaciones personales y planes de futuro. Venirse abajo al recibir un ‘no’ como respuesta, o al no obtener los resultados esperados hace que muchos caigan en la desesperación y depresión, aunque el camino a seguir sea el contrario: plantearse nuevas estrategias, experimentar, no dejarse avasallar y ser constante en los objetivos se convierten en las armas para afrontar el fracaso.

La angustia no es el camino

Ante todo cuando las cosas salen mal es esencial no torturarse y aceptar lo sucedido como una experiencia más, ya sea en el ámbito laboral o sentimental. Es preciso comprender que en la vida habrá cosas que salgan bien y otras mal ya que no existe un camino de rosas sin espinas por lo que no compensa dejarse llevar por los impulsos y pensamientos negativos experimentados en esos momentos. De hecho, profesores de la Universidad de Carolina del Norte en EEUU sostienen que el bienestar psíquico de las personas que superan un trauma y dejan atrás los pensamientos negativos, no sólo se sienten bien, sino que en muchos aspectos se encuentran mejor que antes de sufrirlo e incluso se mejoran las relaciones interpersonales, y experimentan mayor empatía y entendimiento del sufrimiento ajeno, aumenta su capacidad de disfrute y fortalecen su autoestima.

 

Cierto es que el fracaso afecta de modo diferente a cada persona, pero ante todo ser optimista, entrenarse ante las derrotas y actuar ante los baches son la garantía para afianzar la propia personalidad. Cometer errores y asumirlos es indispensable para ser capaces de hacer frente a las insatisfacciones y digerirlas sin darles más importancia de la que poseen.

Comentarios:

  • Olga opina:
  • 05 de octubre de 2009 - 09:45

Creo que ademas de ser positivos, tambien es necesario tener algo de suerte en la vida. Cuando una persona ha llevado muchos palos gordos, el echo de tener a alguien de su entorno cotidiano que le ofrezca un poquito de calor humano, le reporta un beneficio tremendo.

Una persona traumatizada que recibe apoyo moral desinteresado tiene una suerte inmensa. Al menos tiene un cándil en un pozo.

  • Ana asvesta.. opina:
  • 08 de abril de 2010 - 13:05

No se sí e salido adelante en cuanto a mis fracasos pero creo nada es igual después de uno, dos o más..uno crece emocionalmente y enfrenta las circunstancias de otra manera pero siempre queda algo doliendo,una pequeña espina que siempre molesta pero uno puede sacarla o undirla,correrla quizá pero la sicatris siempre queda, hay seres que tienen suerte como hay otros que no pero aunque parezca mentira tratar de sonreír a diario y hacer sentir bien a los demás hace que uno se sienta un poco mejor..tratando de congelar esas malas emociones o quizá llegar al fondo comprendiéndolas y expulsandolas..la fuerza se halla en nosotros mismos pero siempre tiene que estar ese ser humano que activa la llave para levantarce cada día..

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