La salud de los españoles se debilita. ¿El problema? Cada día nos medicamos más y, por si fuera poco, lo hacemos mal. Un 28% de los enfermos declara que consume medicamentos prescritos sin consultar a su médico. Es decir, las últimas estadísticas del Ministerio de Sanidad y Consumo afirman que nos automedicamos y eso se traduce en una mala salud, aumento de intolerancias y alergias a los fármacos, la necesidad de buscar alternativas a las medicinas tradicionales y la de tener que medicarse con dosis cada vez mayores.
Según los datos emitidos por Sanidad, la mitad de los botiquines de los hogares españoles contienen entre diez y veinte fármacos diferentes y su gasto y uso han aumentado un 6,19% respecto al 2007.
La Red Española de Atención Primaria (REAP) corrobora este dato afirmando que un 10,8% de los medicamentos que necesitan receta médica se venden sin ella. De estos medicamentos, la mayoría se quedan en el botiquín para que otro miembro de la familia los utilice cuando sufre una afección similar sin necesidad de acudir al médico.
La automedicación
La automedicación se ha convertido en un problema social, pero ¿cómo la podemos evitar? Los expertos abogan por dos alternativas; una dirigida a las familias y otra a las administraciones públicas. Las familias pueden empezar limpiando el botiquín de casa. Antibióticos que han sobrado de un tratamiento mal hecho, restos de jarabes, cajas de pastillas empezadas y medicinas pasadas de fecha copan los botiquines de miles de españoles. La mayoría de ellos o bien están caducados o no se recuerda para qué servían o si se han utilizado con o sin receta.
La mayoría de las farmacias tiene instalado un punto de recogida de medicamentos para su posterior reciclaje. Es muy fácil deshacerse de las medicinas que no vamos a volver a utilizar y, además, es beneficioso para la salud personal y medioambiental.
Por otra parte, es necesario que los pacientes sigan las instrucciones de sus médicos, que tengan en cuenta las características, composición, contraindicaciones, caducidad, dosis recomendada y posología de los fármacos y consulten las dudas que puedan tener.
A las administraciones públicas, los expertos le recomienda ampliar la información sobre los problemas derivados de la automedicación y los peligros que suponen para la salud no seguir los consejos de los médicos.
Medicina alternativa
El hecho de que los fármacos dejen de causar efecto debido a su abuso ha ocasionado un repunte en la utilización de medicina alternativa. Técnicas como la acupuntura, la meditación, el taichi, yoga o la naturopatía cuentan cada vez con un mayor número de adeptos. En Estados Unidos, por ejemplo, cuatro de cada diez adultos utilizan estas técnicas curativas.
Según los últimos datos extraídos de los estudios de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), las alergias en general afectan al 15% de los pacientes de los hospitales y, en particular, la alergia a los fármacos es el tercer motivo de consulta de los servicios de alergología hospitalaria. De ahí que la medicina alternativa esté en pleno auge.
Tal y como indica el estudio de SEAIC, el perfil de una persona que desarrolla una alergia de este tipo es de una mujer adulta de mediana edad. Y los fármacos que más alergias producen son los analgésicos y los antiinflamatorios, seguidos por los antibióticos betalactámicos que incluyen penicilina, las cefalosporinas, analgésicos locales, corticoides y algunos antirretrovirales.
El motivo por el cual se recurre a la medicina alternativa es sencillo. Por un lado, el abuso de los fármacos provoca que sus efectos se vayan disminuyendo con el tiempo. Por otro, los microorganismos son más rápidos que las industrias farmacéuticas y evolucionan tan deprisa que a éstas no les da tiempo a investigar para sacar al mercado su solución. La medicina alternativa basada en la meditación y la relajación corporal y mental ofrece un alivio instantáneo, pese a que en ocasiones sea un remedio a corto y medio plazo.
Internet y la salud
Según los expertos, si a algo se le puede culpar del aumento del uso de fármacos sin prescripción médica y de las consecuencias derivadas de su abuso eso es internet. Muchas personas sufren el transtorno conocido como ‘cibercondríacos’, es decir, sienten hipocondría y tienen el impulso de informarse de posibles enfermedades que puede sufrir buscando en internet. El problema es que la red de redes carece de una base de datos fiable de todas las enfermedades, sus síntomas y remedios. Entonces, la persona cibercondríaca cree tener una enfermedad más grave de la que realmente tiene debido a que hay síntomas similares entre unas enfermedades y otras.
Según un estudio presentado por Microsoft, un 85% de los pacientes consulta temas de salud por internet antes de consultar a su médico. El riesgo, según un grupo de investigadores de la Universidad Nova Southwestern de Palm Beach, en EE.UU., es que en la red se obvian efectos adversos de muchos medicamentos y se relacionan enfermedades que en principio no tienen nada en común.
De todas formas, aunque internet tenga muchos contras en lo que a la salud se refiere, también hay que tener en cuenta que ha permitido desarrollar muchos programas que ayudan en este ámbito y existen diversas aplicaciones tecnológicas que necesitan internet y suponen la revolución de la sanidad del futuro.
Fármacos genéricos
Pese a que se consume una cantidad ingente de fármacos anualmente, la mayoría provienen de empresas farmacéuticas consolidados y sólo el 12,5% son genéricos, según la Plataforma Non Grazas. Si los datos se centran en Galicia, la venta de medicamentos de marca blanca se sitúa en el 7,5%, siendo ésta la Comunidad que menos fármacos de este tipo consumen.
Según la plataforma, si los médicos recetaran en 2008 las medicinas genéricas sin la presión de los laboratorios farmacéuticos, sólo en el área de Lugo se ahorraría a las arcas públicas más de 3,5 millones de euros. Este dato supondría un incremento hasta los 50 millones de euros a nivel autonómico y se podría duplicar la cantidad este año.
Unos medicamentos de los que se utiliza poco la marca genérica y con los que hay que tener especial cuidado son los antipsicóticos, los que calman la agitación, las conductas agresivas y combaten la demencia, ya que su uso indiscriminado puede llegar a provocar problemas físicos, psíquicos e incluso la muerte.
De hecho, una vieja petición de la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense es que se estudie la posibilidad de incluir mensajes en las cajas de este tipo de medicinas y se advierta de sus riesgos, tal y como se ha hecho en su momento con las cajetillas de tabaco.
Una alternativa a los fármacos antipsicóticos puede ser, según los expertos, recurrir a lo denominado como ‘intervención medioambiental’. Esta técnica incluye ejercicios de estimulación intelectual, terapias de musicología, la utilización de mascotas o el simple hecho de prestar más atención y afecto hacia los pacientes; especialmente los ancianos que presentan síntomas de demencia (quienes más recurren a estos medicamentos).
Comentarios:
pues esta mal que las personas abusen de los medios correctos para buen uso en otros aspectos para hacer abuso de los mismos para automedicaciones innecesarias.
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