Robin Sharma es escritor de betsellers como El Monje que vendió su Ferrari y más recientemente Éxito, una guía extraordinaria, pero además es el director ejecutivo de una de las empresas más importantes en formación de altos ejecutivos, S. Leadership International. Abogado y profesor de Derecho, trata de humanizar con sus ideas a las empresas más destacadas del mundo como IBM, Microsoft, Unilever, Nike o
Esta eminencia en autoayuda está estos días de visita por España y se sorprende del talante de los españoles, que con el impacto que está teniendo la crisis en ‘el país sigue paseando por las ciudades y disfrutando de una conversación entre buenos amigos’. Asegura que eso es beneficioso porque la tranquilidad en momentos de crisis es clave para superarla y ganar en salud. Está convencido de que ‘las empresas que no sepan o quieran cuidar a sus empleados serán barridas del mercado tarde o temprano’ porque éstos son sus primero clientes los que venden la imagen de la empresa en el exterior, a todos los niveles, desde la limpiadora al más alto ejecutivo. Todos hablan con sus familias y amigos de su trabajo y a su vez éstos se encargan de transmitir la impresión entre su círculo y así se multiplica exponencialmente.
De ahí que el liderazgo de los jefes y mandos medios no los entienda como sobresalir sobre los demás, sino como un afán de superación personal, por ser mejor, dentro de las posibilidades de cada uno en todos los ámbitos de su vida. Para él líderes son Obama y Nadal, que con trabajo duro y honestidad se han ganado el respeto y cariño de millones de personas. Para encontrarlo recomienda un viaje al interior de uno mismo y una revisión a la lista de prioridades en la vida. Según Sharma la ‘ventaja de la empresa española es la calidad de sus trabajadores’ a los que hay que hacer partícipes de la empresa para que rindan mejor, al luchar por un bien común.
Además, como relata en sus libros, las empresas han de tener una estabilidad, no se puede cambiar a los trabajadores sus funciones, sus labores, sus metas y sus objetivos continuamente. Hay que dar tiempo para que la dinámica se asiente pero cuidado al máximo al personal porque es el activo más importante con el que cuenta una compañía. Y eso, en muchas pequeñas y medianas empresas todavía es asignatura pendiente. Su filosofía empresarial se puede resumir en una de sus citas más conocidas ‘ya es hora de dejar de hacer lo conveniente para empezar a hacer lo correcto’. Ahora hay que aplicarse el cuento, y para profundizar más, ahondar en sus libros, ya que para las pymes, los honorarios de su empresa son un tanto desorbitados.
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