Los expertos en empresas están preocupados por la tendencia de las últimas décadas que ha llevado a las organizaciones a preocuparse más de la expansión, el crecimiento y los beneficios que de la realidad de la propia empresa, de su esencial, de la motivación con que surgió. De ahí, que las mentes más despiertas del panorama empresarial español postulan un necesario cambio en la filosofía de las empresas, ya sean éstas grandes multinacionales o pequeñas empresas con o sin empleados, ‘lo que hacemos, lo que vendemos, ¿sirve para algo?’.
Y de ahí surge uno de los principales obstáculos que han ido interponiéndose a lo largo de los años entre los motivos primigenios de cada empresa y sus resultados. Responde a una evolución de la sociedad de consumo, donde el valor real se ha sustituido por el valor de la marca o el sugerido. Primero las empresas vendían productos, luego derivaron en el servicio añadido al producto y ya últimamente, las empresas vende sus productos con el servicio asociado porque produce una sensación, una experiencia… hay una desmaterialización evidente de la oferta por eso las empresas han pasado de preocuparse por el qué fabrican y para quién por el cuánto venden y cuánto ganan.
¿Qué vendemos?
Es evidente de las empresas tiene que obtener beneficios económicos porque su cometido es ése, ser rentable, pero los expertos recomiendan volver a la idean de años atrás donde toda la organización giraba entorno al propio producto y no alrededor de sí misma. De ahí que haya que dar un giro de tuerca más al personal y las empresas deban buscar profesionales con un perfil técnico muy marcado que conozcan el producto y una estrategia de mercado que vuelva a la economía de mercado real. No se trata de volver atrás ni de desandar ningún camino sino de recuperar el valor de lo auténtico de la idea primitiva de la que surgió la empresa. Aquello útil para las personas, que una compañía decidió empezar a vender.
Es fundamental, en esta reorganización de la estrategia empresarial todo lo relacionado con la cultura del conocimiento y los coolhunters ya que se trata de adelantarse a lo que será necesario con un grupo de buenos profesionales que además sean profesionales buenos. Y no es paradoja, ya que los recursos humanos de la empresa son el alma máter que crea el producto que vende e identifica sus características con las de aquello que vende.
Cambio de estrategia
No es más feliz quien más tiene, ni más importan la empresa que más vende, sino la más útil. Se trata de prosperar sin crecer, de mejorar sin expandirse, de aumentar los beneficios sin ganar más. Se trata de mantener esos beneficios en su umbral óptimo sin sobrepasarlo a riesgo de crecer demasiado y olvidar la esencia del producto. Ahí está el truco de las empresas más longevas, que son aquellas que no han olvidado quienes son, que hacen y porqué lo hacen. Y han superado crisis y no han sido busques insignia de ninguna burbuja económica, porque han sabido mantenerse en un cierto nivel de seguridad que les garantiza la viabilidad económica y el favor y confianza tanto de trabajadores como de clientes. Por eso para crecer como empresa es necesario un cambio de paradigma, afirman los expertos, y no un plan de expansión internacional, y más en tiempos de crisis, que son por ende, los de las oportunidades.
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