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Actualizada a las 11:34 - 02/09/2010
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El vino gallego se resiste a cambiar el corcho por la rosca para conquistar América

  • 31 de agosto de 2009
  • 13:44
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No importan los precedentes, los caldos gallegos se han propuesto colonizar el mercado norteamericano y europeo sin ceder a las presiones de amoldar su producto a los gustos del consumidor, sino educándolo en su disfrute. De esta manera, la mayor parte de las bodegas gallegas que exportan vino a Estados Unidos hacen oídos sordos a la petición de los distribuidores en el país de cambiar el tradicional tapón de corcho por otro de rosca más usado por ejemplo en el caso del mosto.

 

Los bodegueros de las Rías Baixas han recibido en los últimos meses una petición muy específica de las empresas distribuidoras de sus vinos en los mercados de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Escandinavia, ya que en estos lugares se prefiere el tapón de rosca al tradicional de corcho con el que se sellan año a tras años los frutos de la vendimia en las cinco subzonas productoras, Salnés, Rosal, Condado, Ulla y Soutomaior. Pocos son quienes han claudicado y han adaptado el envase de su producto a las demandas de los consumidores y que la mayoría han decidido tomar el camino de en medio, es decir, ‘educar’ a los consumidores foráneos en la idoneidad del corcho como sello ya que aporta matices aromáticos al caldo.

 

Votos a favor y en contra

Adegas Valmiñor sí ha adaptado su cierre a las demandas foráneas y ya incluye un tapón de rosca metálico o screw cap, parecido al de aceites o vinagres de alta calidad. La diferencia radica en que el corcho además permite una pequeña entrada de aire beneficiosa para los crianzas o reservas, pero que no es necesaria para los Rías baixas ya que se trata de vinos jóvenes, de consumo rápido, aunque también aquí se está innovando y ya hay bodegas que sacan al mercado vinos más maduros. Es otra vía de innovación.

 

Sin embargo en los países de la vieja Europa donde la cultura del vino está bien arraigada como Francia, Italia, Portugal, o Bélgica cambiar corcho por metal sería poco menos que sacrilegio, ya que la tradición pesa mucho más que en aquellos países donde el consumo de vino es una costumbre más o menos reciente y que demandan más la practicidad. Sin embargo es una tendencia que los bodegueros han de tener en cuenta ya que entre los principales competidores en los grandes mercados como son los vinos jóvenes australianos, argentinos o neozelandeses la presencia del tapón de rosca es ya cercana al 90%. Por ahora a Galicia le va bien como va, ya que sus vinos se venden solos independientemente de que se tapen con metal o corcho, lo importante, esta vez sí, está en el interior y en el extranjero lo saben.

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