Los datos de absentismo laboral injustificado han descendido de forma considerable desde el inicio de la crisis, según los expertos en recursos humanos, debido al miedo a ser despedidos. Del mismo modo se han recortado las bajas laborales por enfermedad, tanto en cantidad como en duración, algo que puede redundar o no en beneficio de la empresa según de qué tipo de enfermedad se trate. Aunque de lo que alertan los expertos es de que la tendencia ahora es a la inversa, al presentismo en el trabajo.
Pero ¿qué es el presentismo? Si el absentismo es la falta injustificada al puesto de trabajo, típico de la picaresca del país donde la cifra pese a la crisis dobla la media Europea, situada entorno al 4%, el presentismo es todo lo contrario ya que se trata de que los empleados ocupen su puesto de trabajo más allá de la jornada laboral pactada con el objetivo de parecer a ojos de la gerencia más eficaces que los demás, o hay quien considera que el presentismo es estar en el trabajo pero sin estar, es decir, de cuerpo presente pero mente ausente, haciendo del ir a trabajar una rutina que obliga a acudir a la empresa pero que lejos de producir un rendimiento laboral, no es más que una obligación.
Estas dos vertientes del mismo concepto son igualmente peligrosas ya que en el primer caso, cuando el trabajador hacer horas extras sin necesidad, algo que según
¿Qué mueve a ello?
La motivación para alargar la jornada laboral es doble, por un lado, porque hay empresas en las que esas horas se cambian por días libres, o se pagan, pero en la mayoría de los casos, apuntan los expertos en Recursos Humanos, no se trata más que de una artimaña de los trabajadores para intentar destacar por encima de los demás a ojos de sus jefes más inmediatos y de lograr un reconocimiento al trabajo que no tiene porqué ser ni más efectivo ni más productivo en términos empresariales que quien realiza alguien que trabaja las horas que le corresponden.
En el otro caso, el de estar sin estar, la pérdida para la empresa es aún mayor porque los trabajadores cumplen sólo con una parte de lo estipulado en su contrato, ir a trabajar, pero no realizan sus funciones de la manera adecuada porque no están motivados para ellos, no se sienten capaces, están decepcionados con sus resultados o cualquier otra motivación que hace que una persona se levante temprano todas las mañanas para ir a perder el tiempo a la oficina. De hecho hay psicólogos que aseguran que ello deriva en una cuenta atrás del tiempo que falta para salir, y provoca ansiedad y estrés por lo que además suele ser el inicio de una baja por alguno de estos dos trastornos.
Bajas, que en muchos casos no ayudan al trabajador a recuperarse pues no existe incentivo para volver a trabajar; la mutua se hace cargo y la mayoría de las empresas complementan la prestación por incapacidad temporal hasta el cien por cien del sueldo; los compañeros cargan con el trabajo que no realiza la persona que está de baja y
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