Cuando hace años la firma norteamericana Marlboro empezó a fabricar y vender pantalones vaqueros, pocos apostaban porque la nueva marca llegase a buen puerto y muchos dudaban de las verdaderas intenciones de ésta. Lo cierto es que ante las restricciones que los estados de todo el mundo imponían al consumo de tabaco, la firma americana decidió que era mejor lanzarse a vender un producto totalmente distinto por si llegado el momento, la firma no pudiese sobrevivir gracias a la venta de su producto tradicional. Y lo consiguió. De ahí que muchos expertos recomienden no poner todos los huevos en la misma cesta por si una de ellas cae, al menos, se habrá salvado la mitad de la producción.
Las razones que desencadenan esta posibilidad son normalmente tres; o bien satisfacer una demanda de los clientes, o bien aprovechar una oportunidad de negocio, o bien que la facturación no marche bien y se opte por diversificar la producción. Lo habitual es diversificar hacia mercados que están relacionados, por ejemplo un taller de reparación de automóviles, y una empresa de grúas; una distribuidora de alimentación y una cadena de supermercados; o una fábrica de tejidos y una marca de ropa… pero no siempre es así y además tiene un peligro ya que al ser sectores auxiliares o relacionados, si cae la producción en una, se resentirá la otra.
Hay otras tres posibilidades, una, cambiar radicalmente de productos a través del azar, es decir, que se descubra un producto para el que hay un nicho de mercado y que está más o menos relacionado con la actividad primigenia, por ejemplo, una empresa de agricultura que patenta una máquina recolectora. El segundo caso es un cambio radical en el target, es decir, que una empresa que confecciona trajes de sevillana para
Comentarios:
Esta noticia no tiene comentarios. Anímate a comentar esta noticia
Dejar comentario
últimas noticias