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Actualizada a las 11:34 - 02/09/2010
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Motivar a los empleados sin amedrentar ni crear falsas expectativas

  • 10 de mayo de 2010
  • 14:14
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Ante una situación de crisis global como la que sufren las empresas españolas a día de hoy hay dos posibilidades de afrontamiento por parte de los empleados, bien que valoren positivamente su puesto de trabajo, ya que lo mantienen y ello les lleva a ser más productivos, o que al contrario, la incertidumbre sobre su futuro profesional les produzca estrés y apatía que acarrea un descenso en la producción de la empresa. Mantener la situación en caso de que la propia empresa se encuentre en el primer tipo y dar la vuelta a la situación en caso de que se trate del segundo, es cuestión del equipo directivo.

 

La figura del jefe en tiempos como los que corren es decisiva en tres dimensiones, animar a los empleados desmotivados, mejorar el ánimo de aquellos que no han variado su productividad y recompensar a quienes se esfuerzan más luchando por la empresa en épocas difíciles. Para ello se pueden establecer muchas reglas pero son siete las más básica y efectiva a la hora de conseguir los logros que se pretenden en este aspecto.

 

Comunicación interpersonal

La primera y fundamental, pilar sobre la que se asientan las demás es la comunicación, realista, veraz y efectiva. Nada peor hay en el seno de una empresa que un rumor o una conjetura y esto solo se evita con una adecuada comunicación. Y es que si cuando la empresa va bien no decir nada es buen síntoma, cuando las cosas van mal, el silencio denota lo contrario. De ahí que si todo va bien hay que decirlo, y si va mal, también, aunque no hace falta dar detalles, sirve con hacer partícipes a los trabajadores de ello. Pero entraña un peligro y es la pérdida de credibilidad si una semana el jefe afirma que todo marcha según lo previsto y a la siguiente lo niega, o a la inversa. Ante todo transparencia.

 

 

La segunda regla trata de cuidar las formas y los pequeños detalles ya que los comentarios o gestos por parte de las altas esferas de la empresa para con sus empleados en épocas tranquilas no son relevantes, pero cuando la economía anda agitada, todo el mundo intenta vislumbrar en ello una idea de cómo van las cosas. Hay que tener en cuenta que los trabajadores están más sensibles por lo que un comentario o un gesto a destiempo fuera de lugar o a destiempo hacerle sentirse ofendido o temeroso.

 

De ahí que otro de los pilares básicos sea, como en épocas de bonanza, alabar los logros y reconocer los aciertos y el bien trabajo, sin que ello implique que no se puedan realizar críticas, aunque con cautela ya que la idea que se puede transmitir sin querer es la de que le van a despedir, cuando simplemente no se está satisfecho con el objetivo logrado.

 

Humor y ejemplo

En cuatro lugar es necesario crear un ambiente de trabajo que sea positivo, lo que no significa contar chistes, pero sí mantener conversaciones distendidas que fomenten que los trabajadores se sientan cómodos. Para esto es muy recomendable identificar quienes son los empleados más optimistas y ayudarles a convertirse en  líderes de sus propios compañeros en este aspecto. De ahí que haya que desenterrar el miedo como sistema de gestión, la incertidumbre o las amenazas minan la creatividad y la producción de las personas.

 

La sexta de las medidas con la que se puede motivar al empleado no parece que lo sea pero a veces, la congelación del salario o incluso su reducción puede ser una herramienta que sirva para motivar a los empleados y que no perciban que trabajan más por menos. Para ello es necesario garantizar que una vez pasados los malos momentos su poder adquisitivo volverá a ser el de antes o incluso aumentará y desde luego dar ejemplo. Los jefes han de reducir su sueldo y sus gastos y ello ha de ser visible a ojos del empleado para poder escenificar la lucha conjunta sin ambages.

 

Aquí hay que tener especial cuidado en que esto no sea sólo una fachada ya que de nada sirve ‘hacer como que’ si luego en el ámbito privado todo sigue igual. Cabe recordar que la intimidad hoy en días es un bien escaso y si se trata de dar ejemplo es necesario hacerlo de verdad ya que la farsa sólo acarreará mayores problemas. Esto lleva a la última recomendación que es fomentar el trabajo en equipo, la mejor vía para lograr salir a flote de la crisis y hacerlo, además fortalecido.

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