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Actualizada a las 11:34 - 02/09/2010
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Optimizar las finanzas, los clientes y el personal hará que la empresa salga reforzada de la crisis

  • 15 de enero de 2010
  • 14:55
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El mercado empresarial ha cambiado por lo que las empresas deben hacerlo también. De la crisis se puede salir pero hay que hacerlo reforzado, y para ello es necesario redefinir la estrategia empresarial y optimizar todos los recursos de la empresa, finanzas, gastos no estratégicos y la cartera de clientes.

 

El plan antichoque de la empresa se basará en términos generales en una puesta a punto del plan de tesorería, identificar todos los cobros y pagos, refinanciar las deudas e identificar a los clientes rentables. Redefinir la estrategia en función del nuevo entorno que rodea a la empresa y ‘desatomizar’ o desmembrar el negocio para descifrar las unidades no rentables de las que sí lo son y desinvertir en aquellos activos no estratégicos.

 

Para empezar, la empresa debe tener muy en cuenta la gestión de la tesorería. El 70% de las empresas no realiza un control exhaustivo de la caja, por eso se debe hacer una previsión de futuro que implique gestionar la empresa desde la caja y no desde la cuenta de resultados. Hay que tener constancia del dinero exacto que se tiene a disposición para meses venideros, porque en caso de no tenerlo, no vale de nada disponer de una positiva cuenta de resultados.  Por otro lado, para conseguir liquidez o circulante, es necesario por un lado, tener un remanente que permita ‘respirar’ a la empresa en situaciones críticas. Y por otro, conseguir refinanciar la deuda contraída –sabiendo cómo mostrar la total disposición a devolver el dinero y a cómo hacer que adapten las formas de pago según prefiera el empresario-, además de optimizar los cobros y los pagos, es decir, saber exactamente hay quien hay que pagar o cobrar en los meses próximos. Saber cuánto y dónde se tiene el dinero es esencial para poder rentabilizarlo al máximo.

 

Saber gestionar la cartera de clientes

Separar los buenos clientes de los que no lo son, al igual que los productos que son rentables de los que no producen o bien producen gastos son otras de las claves a tener en cuenta, al igual no bajar los precios de manera indiscriminada y mejorar la productividad y la gestión de compras. Vender no siempre es sinónimo de ganar, ya que se puede vender poco, a bajo precio o no cobrar. En este sentido, es imprescindible seguir una selectiva gestión selectiva de clientes y una política de análisis, cuya base es intentar no perder a aquellos clientes que representen el 60% o 70% de la facturación total. Los expertos recomiendan hacer sentir a los clientes que pertenecen a un prestigioso club privado que mejorará las relaciones entre ambas partes.

 

Los gastos no estratégicos también son importantes

Este tipo de gastos que suelen ser los de limpieza, material de oficina, viajes, dietas o mensajería, entre otros, suponen el 25% de la cifra de negocio de una organización empresarial. Esta partida de gastos suelen estar ‘atomizados’ pero que cuando se suman, las empresas se dan cuenta de la importancia y del impacto que general dentro de ellas. La clave es analizar los gastos no estratégicos como si de uno sólo se tratase y de no derrochar.  

 

Optimización de personal

Gestionar los recursos humanos. Reciclar al personal para dotarlos de nuevas competencias y utilizarlos como lo que se denomina un ‘think tank’, ya el personal no actúa sólo como un instrumento sino como un socio estratégico, que motivándolo puede aportar muchas ideas y propuestas a la empresa. 

 
 

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