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Actualizada a las 11:34 - 02/09/2010
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La concha de un caracol marino es la clave para reforzar los blindajes militares según el MIT

  • 22 de enero de 2010
  • 09:32
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El Océano Índico es un mar poco explorado y que una vez más ha dado una alegría a los investigadores, en este caso a aquellos que estudian los materiales ya que el caparazón de una especie de caracol marino que habita en esas aguas parece tener la respuesta a las necesidades de mejorar los blindajes de los vehículos militares. Al menos es la conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores del prestigiosos Intituto tecnológico de Massachussets, el MIT, liderado por la profesora Christine Ortiz.

 

En el estudio llevado a cabo por el equipo y publicado en la última edición de la revista Proceedings of the Nacional Academy of Sciences, se costata que la concha de este molusco tiene tres cualidades básicas que lo convierten en absolutamente blindado: resiste la penetración, disipa la energía y mitiga las fracturas. Las tres de vital importancia porque la primera evitaría que la metralla de un posible ataque se introdujese en los tanques blindados de los soldados, la segunda porque inhibiría la onda expansiva y la tercera porque evitaría los destrozos y los daños personales.

 

Una estructura en tres niveles

La estructura de la concha o caparazón de esta especie marina de caracol es singular y pese a que este tipo de molusco se conocía desde 2003 no es hasta ahora cuando gracias a este estudio se ha constatado sus importantes aplicaciones a la industria militar. De hecho la estructura es triple y consta de una capa externa compuesta por gránulos de sulfuro de hierro, una capa media muy gruesa formada por tejidos orgánicos capaz de absorber una enorme cantidad de energía, y una tercera capa, la más interna, compuesta de calcio.

 

Incluso los motivos por los que esta especie en concreto de caracoles marinos es tan resistente tiene una explicación bastante parecida a la de los propios coches blindados de los soldados y es que se encuentra en una zona del fondo marino donde las corrientes son muy fuertes y los cambios de temperatura muy bruscos, además de estar rodeados de cangrejos que intentan romper su caparazón para comérselos, de ahí que hayan tenido que adaptarse al entorno y que, ahora el MIT y el ejército estadounidense se haya fijado en ellos para copiar sus sistema de defensa.

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