Una gran parte de las empresas españolas se acogen durante los meses de verano a la jornada intensiva, ya que trabajar por la tarde entre junio y septiembre en un país tan caluroso como España es casi tiempo perdido. Pero pese a que eso significa que al salir a una hora prudente gana en su vida privada, la reducción de horas de trabajo en estos meses es un problema que se puede solucionar fácilmente si se tienen un cuenta unas pequeñas recomendaciones que además pueden incluso llegar a aumentar la productividad de la empresa.
Al menos es lo que ha concluido ARHOE,
Las claves
La verdad es que las recomendaciones no son más que ideas racionales del imaginario colectivo aunque desde ARHOE señalan que además de gestionar mejor el tiempo es una buena época para intentar ganar en productividad, y cada uno de los objetivos tienes sus propias herramientas. En caso de la gestión del tiempo, lo primero es hacer una buena planificación, con antelación de los proyectos, para que nada quede al azar, para optimizar el tiempo es fundamental planificarlo. Y para planificarlo, nada mejor que una lista de tareas diarias, y semanales, para ir borrando las que se hagan y tener una guía de trabajo.
Pero cabe destacar que no todas las tareas son iguales en importancia o el prioridad, por lo que es recomendable diferenciar en esa lista las que son importantes de las que son urgentes, algo que a menudo es difícil de distinguir, pero que sin duda ayudará a cumplir plazos. Y finalmente, no llenar las jornadas con reuniones intrascendentes, si se puede solucionar con una llamada, mejor no enviar un correo electrónico, y si se puede solucionar vía mail no es necesario organizar una reunión.
Menos horas, más productividad
La jornada continua o intensiva ejerce una fuerte motivación entre los empleados porque les permite disfrutar de su tiempo libre de una manera más sosegada y diferenciar claramente a lo largo del día su trabajo de su vida personal, por eso hay que aprovechar ese extra de motivación para aumentar la consecución de objetivos empresariales. A ello se une que salir de trabajar a una hora razonable permite desconectar del las tareas laborales por lo que al día siguiente la mente llega más fresca y con un punto de vista más meditado, lo que puede llevar a tomar mejores decisiones.
Por otra parte es un a época de crecimiento ya que al haber compañeros de vacaciones, los que quedan han de asumir algunas de sus tareas, por lo que se implican más en la dinámica de la empresa, comprenden mejor a sus compañeros y colaboran con otros departamentos, lo que conlleva explorar nuevas facetas de la personalidad del trabajador que puede hacer que descubra nuevas tareas para las que está altamente cualificado o motivado y ello redunda en tanto en la autoestima como en la calidad de sus tareas diarias ya que abrir horizontes permite sumar. En definitiva, todo son ventajas a la hora de aprovechar una buena planificación de la jornada intensiva con la que aumentar la productividad de la empresa.
Comentarios:
¡Toma! En verano y en invierno.
La jornada partida. O sea. La parada laboral de todo el país, de una a cinco, las horas del día con más luz, y luego trabajar hasta las nueve o diez de la noche para compensar lo que no se izo durante el día, es un anacronismo que solo conservamos en España. A todas luces un país atrasado.
Quise poner “hizo”. ¿Pero a donde me iría la puñetera hache?
la jornada continua es la mejor, la estuve haciendo años
Dejar comentario
últimas noticias