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Actualizada a las 11:34 - 02/09/2010
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Galicia pierde un tejido industrial por la crisis que se lleva el norte de Portugal

  • 04 de enero de 2010
  • 13:21
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Desde hace semanas la polémica está en la posible, probable, o recomendable según los expertos en economía, fusión de las cajas de ahorros gallegas, Caixanova y Caixa Galicia, que cuentan con el beneplácito de la Xunta de Galicia con el fin de preservar la galleguidad de las entidades y evitar la irrupción de otras foráneas en el accionarado de alguna de las dos.

 

Sin embargo, en caso de que ambas entidades no llegasen a un acuerdo que posibilitase su fusión y entrase en escena un tercera caja de fuera de la comunidad autónoma, no sería tampoco la primera vez que esto ocurre desde que comenzara la crisis. Así ha sido el caso por ejemplo de el otrora buque insignia de la energía en España, Unión Fenosa, que por casi 21.000 millones de euros ha paso a las manos catalanas de Gas Natural. O el caso de la empresa concesionaria de las Autopistas de la comunidad, Audasa, al banco norteamericano Citi por más de 2.500 millones de euros. En total, se calcula que han sido 60 las empresas que desde mediados de 2008 han visto como su asentamiento en Galicia se volatilizaba.

 

Es el caso por ejemplo de importantes empresas inmobiliarias y constructoras que anticipándose al desplome de la burbuja inmobiliaria comenzaron a expandir sus áreas de negocio a países como Rumanía, Bulgaria y los países del Este y las antiguas repúblicas soviéticas. Esto ha provocado la deslocalización del trabajo ya que estas compañías han contratado mano de obra autóctona para acometer estas infraestructuras y sólo los ingenieros y arquitectos siguen siendo españoles.

 

Otro caso habitual es el traslado de las plantas de fabricación al norte de Portugal que se ha beneficido de unas excelentes comunicaciones por carretera con Galicia, y una mano de obra y un suelo industrial mucho más baratos. De ahí que la polémica planta de cría de rodaballo de Pescanova esté situada en Mira, y muchas empresas auxiliares de la industria automovilística, que fabricaban o montaban piezas para la planta de Citroën en Vigo hayan tomado el mismo camino. La deslocalización de empresas es un fenómeno generalizado y global, pero en el tejido empresarial de Galicia queda patente su marca.

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