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Actualizada a las 11:34 - 02/09/2010
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La estabilidad laboral deriva en la durabilidad del proyecto y la tendencia al happyshifting

  • 25 de enero de 2010
  • 12:58
  • 2 comentarios
 

En la generación de los jóvenes de la posguerra, padres de los primeros niños del baby boom y de la Generación X, a los 16 o 18 años uno entraba a trabajar en una empresa que a lo sumo, dejaría veinte años después para irse a otra, y a eso se resume su periplo por diferentes compañías en lo que respecta a su vida laboral. Los propios niños del baby boom, quienes ahora tienen entre 45 y 35 años han vivido ya una realidad distinta y la de la actual generación lo es más todavía, ya que la estabilidad laboral ha dado paso al trabajo por proyectos, de ahí la durabilidad de la relación contractual y aún más a una nueva tendencia, el Happyshifting.

 

Actualmente la media de permanencia en la misma empresa no supera los cinco años, en los menores de 40, cuando antes era un matrimonio para toda la vida. De hecho y pese a que los contratos estables hoy en día sean indefinidos, se ha volatilizado la estabilidad por dos motivos, por el empresario y la necesaria flexibilidad en la contratación y por las aspiraciones y deseos de los empleados, que ahora prefieren trabajar en proyectos antes que en empresas.

 

En el caso de los profesionales no cualificados, la estabilidad en su puesto la determinará la demanda del mercado y en la de aquellos que cuentan con estudios, la relación contractual se establece para poner en marcha, desarrollar o hacer el seguimiento a un proyecto y llegado el momento, o el empleador deja de tener un puesto adecuado al trabajador, o el empleado comienza a sentirse incómodo son la situación y sale a buscar nuevos retos en otras compañías.

 

Ser feliz trabajando

De ahí surge un nuevo concepto, el Hapyshifting, que busca la felicidad en todos los niveles de la vida basándose en que primero hay que tener un trabajo en el que se esté cómodo, a gusto, se sienta útil y se puedan desarrollar todas las habilidades, un trabajo, en definitiva que satisfaga a la personal que lo realiza. Los jóvenes no se fidelizan a una empresa, si no que lo hacen a un trabajo, a un puesto que implica el desarrollo de un proyecto, de ahí que si no están satisfechos abandonen la compañía, y muchos de ellos se conviertan en emprendedores, en esa búsqueda por encontrar la felicidad que les lleva a promocionar su propio negocio. Lo que e busca es ser feliz en el trabajo, por lo que el desarrollo de carrera o los honorarios quedan en un segunda plano.

 

Y hay datos que confirman que cuando los jóvenes son felices en su puesto de trabajo el nivel que compromiso con la empresa alcanza el 57% y el esfuerzo se eleva al 87%, por lo que vale la pena hacer sentir cómodos a los trabajadores porque ello aumenta la producción, y con ello los ingresos.

Comentarios:

  • daviz opina:
  • 26 de enero de 2010 - 14:24

vamos, que contrato por obra para ser feliz... Y para eso se pelean los sindicatos los empresarios y el gobierno...

  • luzta opina:
  • 26 de enero de 2010 - 18:05

siempre queremos lo que no tenemos..........que vicio

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